Mano dura (pero no tanto): Leo Sámano recibe cuatro partidos de suspensión por agredir a un árbitro
El incidente en el campo
Todo ocurrió al minuto 72 del enfrentamiento entre el Tepatitlán y el Atlético La Paz. Sámano, tras caer en una disputa de balón y ser amonestado por el árbitro Jorge Carlos Ortiz bajo el argumento de simulación, perdió los estribos. El jugador se levantó de inmediato para encarar al juez central, terminando la confrontación con un impacto de pecho ("pechazo") sobre el oficial. La respuesta de Ortiz fue inmediata y tajante: tarjeta roja directa.
La polémica resolución: ¿Le salió barato?
Tras cuatro días de silencio oficial, la resolución finalmente se filtró y posteriormente se confirmó. La sanción de cuatro juegos ha generado una ola de críticas en redes sociales y entre especialistas como David Medrano, quien calificó el castigo como insuficiente considerando que hubo contacto físico directo con la autoridad en el campo.
Según el Reglamento de Sanciones de la FMF:
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Conducta violenta (Inciso G): Puede acarrear de 1 a 15 partidos de suspensión.
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Conducta ofensiva (Inciso I): De 1 a 4 partidos.
Al aplicarse solo el máximo del rango por conducta ofensiva, queda la sensación en el entorno futbolístico de que el contacto físico contra los oficiales de juego no está siendo castigado con la rigurosidad necesaria para evitar que estos incidentes se repitan.
El panorama para Tepatitlán
Con esta baja, el conjunto de los "Alteños" pierde a una pieza importante para el cierre del torneo. Sámano se perderá prácticamente el resto de la fase regular, dejando un hueco en un esquema que ya venía batallando por mantener la consistencia.
Este castigo se suma a una racha de decisiones polémicas en la división de plata, donde la disciplina parece ser el tema recurrente en las juntas de dueños y directivos. ¿Es momento de que la FMF endurezca los castigos por agresiones a los árbitros o es esta una sanción justa? La polémica queda servida.